La asociación gremial obtuvo un subsidio de $71,7 millones para ejecutar una iniciativa que beneficiará a diez empresas, con foco en fortalecer sus capacidades de innovación, enfrentar desafíos productivos y mejorar su competitividad.
La Asociación de Empresas Región de Valparaíso (ASIVA) se convirtió en el primer gremio regional en adjudicarse recursos de Corfo a través del instrumento Gestión de Innovación en Pymes, un programa orientado a incorporar metodologías, herramientas y procesos que permitan integrar esta disciplina de manera sistemática en la gestión empresarial.
La iniciativa contempla una inversión total de $103,8 millones, de los cuales $71,7 millones corresponden al subsidio otorgado por la corporación. Su ejecución se extenderá por diez meses y beneficiará a diez compañías, que recibirán acompañamiento especializado para abordar desafíos vinculados con la productividad, transformación tecnológica, automatización y desarrollo de nuevos modelos de negocio.
El proyecto surgió al interior de la Comisión de Innovación de ASIVA, instancia que impulsó su formulación y posterior postulación. Su presidente, Daniel Hayvard, destacó el alcance de este resultado, al señalar que “constituye un hito para la asociación, que se posiciona como el primer gremio de la Región de Valparaíso y el segundo a nivel nacional en adjudicarse este instrumento de financiamiento”.
Brechas que dieron origen al proyecto
La propuesta responde a los resultados de un diagnóstico de madurez de innovación realizado por ASIVA a fines de 2025, en el que participó el 35% de sus empresas socias. El estudio evidenció una brecha entre la importancia que las organizaciones atribuyen a esta materia y su incorporación efectiva en los procesos internos.
Según los antecedentes recopilados, el 95% de las compañías consultadas proyecta mejorar sus capacidades en este ámbito y un 43% considera la innovación como un pilar estratégico. Sin embargo, apenas el 21,5% declara integrarla en sus operaciones cotidianas, lo que refleja las dificultades para traducir esta prioridad en prácticas permanentes.
Frente a este escenario, el programa propone una metodología que combina formación, asesoría técnica y aplicación práctica de soluciones, adaptada a las necesidades y características de cada participante.
De las diez empresas beneficiarias, seis son socias de ASIVA y cuatro provienen de otras organizaciones. Todas trabajarán distribuidas en tres grupos colaborativos, con el propósito de intercambiar experiencias, compartir conocimientos y abordar problemáticas comunes desde distintas perspectivas productivas.
De los desafíos a soluciones concretas
Entre las principales necesidades identificadas se encuentran la automatización de procesos industriales, el mejoramiento de sistemas de gestión, la incorporación de tecnologías, el fortalecimiento de herramientas digitales y la optimización de operaciones productivas y logísticas.
Para avanzar en estas áreas, la iniciativa contempla mentorías individuales, talleres colectivos, visitas técnicas y actividades de vinculación con el ecosistema regional. Cada compañía contará con apoyo especializado para identificar y validar un desafío prioritario, conformar equipos internos y desarrollar prototipos o productos mínimos viables que permitan evaluar posibles soluciones.
El proceso también considera la formulación de proyectos con potencial de acceder a nuevas fuentes de financiamiento y la elaboración de una hoja de ruta a 24 meses, destinada a dar continuidad a las capacidades adquiridas. Los avances serán presentados en jornadas denominadas demo day, donde un panel de expertos evaluará las propuestas desarrolladas.
Articulación y proyección regional
La ejecución del programa contempla la participación de especialistas del mundo académico y empresarial, además de actores del ecosistema de innovación. En este contexto, se considera la vinculación con instituciones y compañías como Inacap, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Melón y Chilquinta, entre otras.
La adjudicación permitirá a ASIVA ampliar su ámbito de acción en materia de desarrollo productivo, mediante una nueva línea de trabajo que articula las necesidades del sector privado con el conocimiento académico y los instrumentos públicos de fomento.
Más allá de los diez meses de ejecución, el proyecto apunta a instalar capacidades permanentes en las empresas participantes, de manera que puedan incorporar la innovación en sus estrategias de crecimiento, desarrollar soluciones propias y responder con mayores herramientas a los cambios tecnológicos y las exigencias del mercado.